Soy Sylvia Yssei
Soy Sylvia Yssei
Guardiana del movimiento consciente. Bailarina, terapeuta energética y guía de memorias sagradas.
El inicio del fuego sagrado
Hay algo que me conecta con el desierto y los cantos de mujeres de raíces ancestrales; algo que me atrae de las plantas y de los susurros del bosque. Algo que me llama desde la profundidad de la Tierra y las entrañas de los Úteros. La danza es lo que más de acerca a todo eso. Es como respirar con todo el cuerpo a la vez. Sentí este llamado desde pequeña. Entonces no terminaba de entender la dirección que debía tomar en un mundo que veía muy limitado y materialista.
Desde pequeña, no podía dejar de pensar en bailar. Probé otras disciplinas, y aunque me encantaban, como el flamenco por ejemplo, sentía que había una respuesta más alineada con mi sentir y con las preguntas que me hacía una y otra vez. Todo cambió cuando empecé clases de Danza Oriental: fue entonces cuando comenzó mi camino del recordar. Iniciarme en esta danza fue como prender una chispita, sin saber que estaba encendiendo un fuego que marcaría mi vida para siempre. Tenía 14 años, y este momento se convirtió en un punto de inflexión.
Con el tiempo, el cuerpo me pidió un lenguaje más conectado a la Diosa y a la Tierra y entonces descubrí la conocida como Danza del Vientre Tribal Fusión, para mí, una memoria ancestral que despertaba al bailarla. Fue como recordar algo que ya vivía en mí desde otras vidas. La danza de caderas en tribu es un lenguaje antiguo que nos recuerda la sabiduría del cuerpo.
Después, se fueron entretejiendo otras danzas en mi camino: ‘Ori Tahiti, Bollywood, la Danza Indoriental®, las Danzas Zíngaras, el ATS®, la Danza con Fuego… También me formé en yoga e hipopresivos.
Psicología, pedagogía y sanar la herida
Paralelamente, estudié Psicología en la Universidad de Barcelona. Este conocimiento me ofreció las llaves para comprender el proceso de aprendizaje y guiar desde el apoyo. La pedagogía que uso es amorosa y paciente.
Recuerdo claramente aquellas clases de pequeña donde la danza se enseñaba desde la herida: el juicio, la vergüenza, el miedo. Pasé por clases donde se ridiculizaba al error y se sembraba la sensación de no ser suficiente.
De esas experiencias germinó uno de mis propósitos más sagrados: enseñar desde el amor y la paciencia, creando espacios donde cada persona sea digna de danzar, sin importar su historia, ni sus heridas o miedos. Volver al cuerpo es vital para todos, pero especialmente para las mujeres. Sanar las heridas del femenino es primordial, especialmente cuando hemos sido condicionadas por tabúes y complejos que nos alejaron de sentirnos dignas y merecedoras.
Tahití, raíz viva de la danza
En 2017 viajé a Tahití y estudié en el Conservatorio Artístico de la Polinesia Francesa, profundizando en la raíz y la esencia de la danza ‘Ori Tahiti. Sentir la percusión en directo te eriza la piel. Esta danza siempre me ha parecido alegre y salvaje a partes iguales, y una de sus vertientes – ‘Aparima- conecta profundamente con la gratitud, es por ello que a título personal me parece tan sanadora.
Energía, sanación y rendición
En los últimos años, mi camino se ha expandido hacia lo energético. Me he formado en Innerdance y LNT (La Nueva Terapia), herramientas que me han enseñado a sentir la vibración sutil de todo lo que nos rodea y paradójicamente, me han enseñado cómo a través de la danza y el movimiento el cuerpo sana de forma extraordinaria.
Cuando inicié este proceso de aprender y recordar que somos energía y vibración, una lesión me obligó a detenerme: me apartó del camino de la competición- externa y conmigo misma-. Me di cuenta de la autoexigencia que antes conectaba a la danza. Me rendí. Me centré en buscar mi autenticidad en vez de la perfección.
Este fue un proceso de desapego doloroso, pero comprendí que la Danza del Vientre Tribal Fusión era mi lenguaje verdadero. Había encontrado mi autenticidad como bailarina. Me centré personalmente en su estudio y práctica y aunque viví el duelo de retirarme como solista de danza Tahitiana – una danza que me ha regalado muchísimo-, fue el camino correcto.
El cuerpo como templo
Poco después, atravesé un proceso físico aún más desafiante – en realidad, una pesadilla para ser honesta. Una afección gastrointestinal y hepática me obligó durante más de un año a alimentarme con solo cinco ingredientes. Cada comida era una mezcla entre tortura y lección de humildad. El cuerpo me enseñaba sus límites: ¿qué tolero?, ¿qué me envenena?, ¿qué se acumula en mi hígado?
El sistema nervioso se desconectó del placer: de comer, de sentir, de vivir. Ese fue un viaje profundo y transformador. Sigo caminándolo, pero hoy lo agradezco con cada célula, por la sabiduría que me ha revelado. Era sin duda, necesario para conocerme más a mi misma.
Innerdance: un antes y un después
Innerdance fue un antes y un después en mi vida. Si tuviera que recomendar una sola herramienta energética sin duda sería esta. Innerdance es para todas las personas… y a la vez, no lo es.
Es un portal que no se cruza con la mente o la pretensión, sino con la entrega y la rendición. Quien no está dispuesto/a a soltar el control, tal vez no lo pueda transitar aún o quizás se quede en capas superficiales. Innerdance abrió un portal de viaje introspectivo, un camino hacia casa, directo hacia la raíz, hacia la autenticidad, tan poderoso que cambió mi vida para siempre.
Cada alma tiene su propio proceso y camino y en cada persona está —o no— la voluntad de abrazar la rendición a transitarlo—o no—, por eso mi recomendación puede no funcionar para ti, no es una verdad absoluta. Innerdance te confronta, te sostiene y te expande.
Innerdance me conectó aún más con mi propósito de vida: la danza y cómo sanar con el movimiento – sea danza o no – cuando me dí cuenta de que en los procesos de activación energética mi cuerpo hacía ondas para reorganizar el sistema energético: ondulaciones de columna, ochos de cadera, círculos de pecho, cadera y cabeza, mudras, extensiones de columna; incluso shimmis, golpes de pecho… y no, yo no era la única que experimentaba eso por saber bailar, es un lenguaje oculto del cuerpo – ¡pero real!-al que todas podemos acceder.
Esto me hizo integrar en mi sabiduría, o más bien, recordar, que el cuerpo no es solo instrumento, sino templo.
Nace Danza Ritual: Alquimia de la Diosa®
De esa integración nació mi método: Danza Ritual, Alquimia de la Diosa®. Una síntesis de todo lo vivido y recordado, donde el cuerpo se convierte en medicina, en altar, en canal.
A través de este método guío a mujeres en procesos de reconexión profunda con su sabiduría interna, sus ciclos, su linaje, su sombra y su luz. La danza se convierte aquí en un Ritual, en una forma de transmutar, liberar y encarnar el poder sagrado de lo femenino. Y se siente absolutamente como si RECORDARAS y ACTIVARAS una memoria profunda en ti. “Esto ya lo sabia, ya lo he vivido, ya lo he sentido”.
Compartiendo el camino
Desde el 2010 me dedico a la enseñanza, compartiendo Danza del vientre Tribal Fusión, Danza Tahitiana, Yoga, Hipopresivos. Dirijo la compañía Pasifika Hips y facilito talleres a nivel nacional e internacional, allí donde la danza me llama.
En 2024 abrí el templo Sylvatika Tribe, un espacio sagrado donde el cuerpo es medicina, el movimiento es ritual y el bosque —Sylva, la Madre Tierra— nos recuerda que somos raíz, savia y fruto del mismo árbol sagrado.
Es un lugar de retorno, de integración, de memoria viva entre brujas y mujeres sabias que se redescubren en su poder.
Hoy, mi plegaria es danza
Hoy ya no busco ser vista por otros/as, sino verme a mí, y sostenerte a ti, mujer, hermana… Tú, que intuyes que hay algo más allá de la Matrix social. Tú que sientes la necesidad de libertad y de expansión: porque todas —o casi todas— hemos soñado alguna vez con ser brujas, mujeres sabias, sacerdotisas danzantes, esperando ser despertadas. No es solo un sueño.
Hoy puedo reconocerme en mi camino como guardiana del movimiento consciente, porque me he dedicado a él toda mi vida, y porque mi propósito es guiarte a despertar a través de tu danza. Soy alquimista de memorias antiguas porque te ayudo a traer al aquí y ahora tus fragmentos de alma dispersos por esta y otras vidas a través de la danza, para que vuelvas a tu esencia, libre conectada y auténtica.
Hoy, la danza es mi plegaria, mi medicina y mi legado. Y también puede ser el tuyo. ¿Me acompañas?
Gratitud infinita
Agradezco profundamente a cada una de mis alumnas, compañeras de camino, espejos y maestras. Gracias por confiar, por abrir sus cuerpos y corazones al misterio, por permitirse habitar la danza como rito, como rezo, como medicina.
Gracias por su entrega, por su vulnerabilidad y confianza, por su fuerza y por su valentía. Sois parte de esta alquimia. Sois las brujas que despiertan.
Gracias por danzar conmigo, por recordar conmigo, por sostener conmigo la llama viva del sagrado femenino, aunándola en acción, decisión y movimiento.
Por y Para Tí
Creo experiencias únicas para eventos, ceremonias, formaciones, encuentros espirituales o espacios escénicos que buscan algo más que entretenimiento: una vivencia transformadora.
Ya sea a través de la danza, el fuego, la voz o el acompañamiento terapéutico, pongo al servicio mi arte y mi escucha para co-crear desde lo auténtico.